¿Y si nos conocemos mejor jugando?

 

Si sabemos que cuando jugamos, nos relajamos y nos mostramos tal como somos ¿Por qué no usar esa experiencia para darnos a conocer hacia los demás?

Al momento de jugar, dejamos a un lado nuestros roles, títulos y somos más receptivos a encontrar lo que tenemos en común con los demás. Esta fue la experiencia que tuvimos en la jornada de integración para los nuevos colaboradores que ingresaban al colegio en su primer día de trabajo. Un espacio donde puedan relajarse y conocer al personal que ya venía trabajando años atrás. Para ello, formamos equipos en los que se unan diversas generaciones, personal nuevo y antiguo, a la par que recibían a una charla de inducción inicial.

Nuestros procesos de creación y adaptación de los servicios que solicitan nuestros clientes siempre son personalizados. Nosotros buscamos conocer al usuario, saber del estilo de los líderes, el propósito de la organización, su cultura, los objetivos que quieren lograr, los principales retos, entre otros. De esa manera, ideamos una jornada de integración que escape de lo convencional. Reclutamos ideas de nuestro equipo, siempre enfocados en el objetivo principal que era la integración de los colaboradores de una manera divertida y lúdica. A la vez, tenían que mostrar el trabajo en conjunto, lo cual forma parte de su cultura, aunque debían romper algunos esquemas para generar nuevas ideas.

Para nosotros, también fue una grata experiencia, ya que al finalizar el evento escuchamos las percepciones de todos acerca de lo que vivieron y lo que recordarán. Realmente es posible lograr generar una mística en torno a un objetivo en común, el cual en este caso eran los estudiantes. Como colaboradores, no deben perderse de vista su razón de ser, su vocación, la confianza y comunicación entre ellos, debido a que todos tienen algo que aportar. En la medida que nos deshacemos de nuestros roles, y nos mostramos tales como somos, podemos saber las fortalezas de cada uno para saber de qué manera puede ayudar al equipo en conjunto. Como resultado nos quedamos satisfechos con lo que podemos dejar en las organizaciones: momentos inolvidables al ser creativos y personalizados, con ejercicios que los una más, que refuercen su propósito, que ellos mismos puedan encontrar entre sus propios recursos los medios para lograr un objetivo, y que puedan sonreír, conectarse entre todos.

Cuando hacemos las cosas en las que somos buenos, las disfrutamos, damos lo mejor de cada uno y ¡todo sale mucho mejor!

 

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